Zen a la hora de comer

Comidas conscientes con gratitud silenciosa

por April Thompson

En los monasterios Zen, el cocinero jefe (conocido como tenzo) es uno de los puestos más importantes que pueda ocupar un monje. Eihei Dogen, fundador de Soto Zen, una de las sectas más antiguas del budismo dijo que esto es “porque la posición requiere una práctica incondicional”. Con relación al volumen del libro del siglo 13, Instructions for the Zen Cook, Dogen escribió, “En la preparación de los alimentos es esencial ser sincero y respetar cada ingrediente sin importar cuán grueso o fino sea”.

Los rituales alrededor de la comida son un elemento importante del budismo, al igual que en muchas tradiciones espirituales. Pero no tenemos que ser budista o tener una práctica en meditación para aprender a cocinar de manera más consciente, disfrutar más de las comidas y comer en mejor equilibrio.

“Cocinar puede ser una meditación. Cocinamos con todos nuestros sentidos: probamos, tocamos, olemos y escuchamos para determinar si la sartén está lo suficientemente caliente. Solo tenemos que estar en conciencia plena”, dice Jean-Philippe Cyr, autor del libro The Buddhist Chef: 100 Simple, Feel-Good Vegan Recipes.

“Cocinar es un acto de amor y generosidad, por lo tanto, esto se debe hacer con cuidado —tomarse el tiempo para considerar los ingredientes y los sabores generales, prestando atención mientras se pican los ingredientes. Estas cosas son la base de una gran comida”, dice  Gesshin Claire Greenwood, sacerdotisa Zen en San Francisco. Greenwood se formó en monasterios budistas en Japón durante más de cinco años, experiencias que recoge en sus memorias recientes y a su vez en el libro de cocina, Just Enough: Vegan Recipes and Stories from Japan’s Buddhist Temples.

Aunque el vegetarianismo se fomenta en todas las escuelas de budismo y la mayoría de los monasterios se abstienen de comer carne, no es un requisito estricto. Cyr, que es vegano y practicante de budismo por más de 20 años se toma en serio, como chef, el concepto del ahimsa, o “no hacer daño”. “El veganismo y el budismo comparten el valor común de la compasión hacia los animales, así como a la Tierra. El cambio climático causado por el consumo de carne también causa mucho daño”, dice Cyr, radicado en la zona rural de Quebec, Canadá. 

El “camino intermedio” es un principio budista importante en la cocina —lograr el equilibrio entre la indulgencia y la privación el “justo lo suficiente”, según se plantea en el título del libro de cocina de Greenwood. “Es importante usar suficiente sal para que la comida sepa bien, pero no tanta que sea abrumador. Cuando vamos de compras o comemos algo, también podemos prestar atención a cuándo hemos tenido suficiente”, dice ella.

La mente sobre la boca

Comer de manera consciente puede abrir una nueva y hermosa relación con la comida, dice Jan Chozen Bays, sacerdotisa budista Zen y co-abad en el Monasterio Great Vow Zen, en Clatskanie, Oregón. “Este país tiene una epidemia de alimentación desequilibrada. Las personas están estresadas y temerosas de comer, pero cocinar y comer deben ser actividades humanas intrínsecamente placenteras”, dice Bays, autora de Mindful Eating: A Guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food. “En la práctica Zen, los rituales conscientes nos ayudan a aprender a estar presentes y en paz durante las comidas”.

El comer con conciencia plena no se trata de restricciones, sino más bien de curiosidad e investigación, una aventura para los sentidos. “La investigación muestra que las dietas no funcionan ya que dependen de fuentes externas en lugar de ayudar a ir hacia el interior y aprovechar la sabiduría innata del cuerpo”, dice Bays.

Sintonizar a la hora de comer

Al apresurarnos a través de las comidas sin pensar nos ha vuelto sordos a las señales de nuestro propio cuerpo, dice Bays. “Vaya al supermercado cuando tenga hambre y diríjase al lugar donde está la comida de verdad, deténgase y pregúntele a su cuerpo: ‘¿Quieres naranjas? ¿El broccoli sería bueno para nosotros?’ Sintonice con su hambre celular”, dice ella.

En el Monasterio Great Vow Zen, la primera comida en la mañana se lleva a cabo en silencio, junto con una “oración para agradecer la comida y a todos los seres vivos cuya vida influye en nosotros a través nuestra comida”, dice Bays, al añadir que la investigación muestra que las ceremonias y los momentos de reflexión conducen a una alimentación más consciente y saludable. 

“En lugar de hablar por teléfono, trate de cocinar en silencio. Prestar atención a los detalles como el olor de la albahaca, el color del tomate y toque de la cuchara que aporta tanta riqueza al acto de cocinar”, dice Bays.

Tal enfoque lleva a un sentido de apreciación por los ingredientes de las comidas y la vida, dice Myoju Erin Merk, sacerdotisa del Centro Zen de San Francisco. “Hacer una comida es una extensión activa de nuestra práctica de meditación sentada”.

Comuníquese con April Thompson, escritora independiente radicada en Washington, D.C. en AprilWrites.com.

Sopa Marroquí

“Esta es sin lugar a dudas mi sopa preferida,” dice Cyr. “Me recuerda al tajínmarroquí, un suculento sopón hecho con vegetales y especias. El nombre tajín, también llamado tayín o tajine según se dice en francés, es un plato típico de la cocina marroquí que recibe el mismo nombre del utensilio con el cual se prepara. No hay necesidad de comprar ningun equipo especial para hacer esta receta pero vas a querer conseguir harissa, un chili paste norteafricano que se consigue en algunos supermercados hoy en día. Ten cuidado, ¡Es picante!  

Rinde 8 a 10 porciones

3 Cda aceite de oliva

1 cebolla, cortada en cubitos

1 cdta semillas de mostaza 

1 cdta semillas de apio

1 cdta comino molido

1 cdta cilantro molido

1 cdta orégano seco

½ cdta cúrcuma 

1 diente de ajo machacado

8 tazas de caldo vegetal

1 (28 oz) lata de tomates picados (o equivalente fresco)

1 (19 oz) lata lentejas verdes, lavadas y escurridas (o equivalente fresco)

2 papas amarillas, peladas y picadas en cubitos

2 zanahorias picadas

1 Cda harissa paste 

3 hojas de laurel

Sal y pimienta negra, a gusto

En una olla mediana a fuego mediano, caliente el aceite, añada las cebollas hasta que suden por 4 minutos

Añada las semillas de mostaza, apio, comino, cilantro, orégano, cúrcuma y ajo.  Continúe cocinando por 2 minutos.

Añada los demás ingredientes y llévelo a punto de ebulllición. Baje la temperatura, cubra y hierva a fuego lento por una hora, meneándolo ocasionalmente. Remeva las hojas de laurel. Sirva caliente. ¡Buen provecho!

Extraído con permiso de The
Buddhist Chef, por Jean-Phillippe Cyr.

Share
 

 
 
previous next
X