Unos Van Alegres…Otros Van Llorrando

por Maya Valle

Maya Valle

Llegó la Navidad…repentina, alborotosa, enigmática e intensa.  Llegó tan rápida y tan segura de si misma que los acontecimientos del año que con ella terminan, parecen de pronto no tener ya realidad.  Claro está, la tienen.  Aunque ya algunos asuntos forman parte de mi historia, sobre esas cosas pasadas ahora escribo.  Voy buscando las huellas de la promesa que hace mucho tiempo le hice a mi propio corazón, siendo esa la de transmutar mis tragedias en oportunidades.  Entender que de las vivencias que nos marcan las entrañas, podemos aprender y sentirlas de otra manera. Como dice el Papa Francisco: “las tristezas huyen de quien no les hace caso”.

Aquí hago un alto para brevemente recordar la Navidad del año pasado cuando en septiembre nos pasó por el centro el Huracán María. Muchos quedamos estupefactos ante él.  Noches de incertidumbre, presagios insospechados. Algo terrible nos turbó, parecía arrebatarnos la dicha y la vida.  Ahora que pienso en él retrospectivamente, me atrevo a decir que a pesar de las pérdidas, la oscuridad que aún nos alumbra, la prensa de horrores y la desesperanza… hubo muchas ganancias. En mi caso reafirmé la grandeza de Dios y de nuestro país. Un país, que lejos de abrazarse a la pena y la desventura, supo unir todas sus manos en solidaridad y sosiego para reafirmar lo que somos…La Isla del Encanto, la Tierra del Edén…¡¡¡PUERTO RICO!!!

En cuanto a mi actitud, reconocí una vez más mi responsabilidad personal de aceptar y agradecer los cambios y sus consecuencias como parte de mi proceso de vivir, aunque no me gusten.  Después de todo sufrimos más con lo que nos imaginamos que con lo que en realidad sucede.   Aprendí a sentir el dolor sin que éste sea lo que dirija mi vida, a valorar cada instante de mi existencia aunque no cumplan con mis expectativas y a sentirme feliz sin sentirme culpable.

Hoy, diciembre del 2018, algunos de nosotros nos hemos volteado al revés para tratar de negociar con la realidad. Y es que la vida, querido lector, se juega en el presente, en el aquí y el ahora. La ficha la tenemos en la mano.  Puedo dar fe que muchas veces mi ficha avanza y quiero seguir empujándola porque voy sin reparos a llegar a una meta.  Y de repente…algo me dice “por ahí no es.”  ¿Quiere decir esto que todo está perdido? ¿A dónde voy ahora?   Me volví a preguntar varias veces durante este año.   Quizás es un camino que no estaba en mis planes. “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes,” me recuerda siempre mi amiga Lizzette. Es posible que cuando menos lo espere surja en mi la chispa para manejar mis fichas de otra manera.

¿Cómo deseas celebrar esta Navidad? ¿Que quieres soltar? ¿Que quieres atraer?  Reflexiona por un momento. Utiliza tus experiencias como herramientas de aprendizaje. Aprende de tus sustos, de tus frustraciones, de tu desamparo.  Aprende de tus culpas: las livianas y las pesadas. Interroga tus ideas y respuestas. Albert Einstein, el gran científico de la teoría de la relatividad, afirmaba que “hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen los milagros, la otra es creer que todo es un milagro.”

El 24 de diciembre, Nochebuena, cumplo setenta y cinco años.  Setenta y cinco años intensamente vividos. Con sus alzas y sus bajas, con lo bueno y lo malo.  Viví lo permitido y lo no permitido. Y fui siempre yo, no puedo ser de otra manera. Y me amé…y lloré…, y me caí y me levanté y me menosprecié muchas veces. Menosprecio que me hizo crecer porque me exigía seguir adelante sin mirar hacia atrás.  Solo adelante estaba el camino.  Hoy voy buscando en la vida el milagro de nuestra existencia individual.  El camino de un nuevo año es siempre eso: el camino a una nueva oportunidad.

Soy una mujer feliz, reconociendo que la Felicidad es una opción que cada cual decide a su manera. Me siento realizada en muchos aspectos y muy orgullosa de todo lo vivido. Mi búsqueda fue larga, inmensamente larga, pero llegué a tiempo para disfrutar a plenitud de la tierra prometida.

Celebremos, celebremos la vida y la Navidad recordando siempre que somos un conglomerado de talentos, virtudes, defectos y aparentes incongruencias que al final del camino, probablemente carezcan de importancia, porque lo que cuentan son las lecciones aprendidas.  Cada experiencia hay que recordarla con agradecimiento para que nos ayude a seguir adelante.

Maya Valle es reconocida por su ejecutorias en el campo radial y televisivo.  Coach, conferenciante y columnista.  Procura su Nuevo libro Una Nueva Piel, un libro que cambiará tu vida.  Para conferencias,  talleres  y más información, llamar a Ana al (787)214-0024.

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