Solucionando el Problema de Imagen Corporal

Cómo los adolescentes pueden aprender a aceptar su apariencia física

por Amber Lanier Nagle

Muchas mujeres jóvenes no se sienten cómodas en su propia piel. Un estudio mundial, patrocinado por la marca Unilever de Dove, descubrió que el 90 por ciento de todas las mujeres de 15 a 17 años quería cambiar, al menos, un aspecto de su apariencia física, especialmente su peso. Una encuesta de la Universidad de Minnesota, que dio seguimiento durante 10 años a un grupo de adolescentes, demostró que un cincuenta por ciento de las mujeres que participaron había seguido algún tipo de dieta el año anterior, un número dos veces mayor que los hombres.

Tracy Anderson, madre de dos niños y experta en acondicionamiento físico, ha dedicado los últimos 18 años a trabajar con mujeres que andan en la búsqueda de un balance en su cuerpo. En su libro más reciente, Total Teen Tracy Anderson’s Guide to Health, Happiness, and Ruling Your World, observa que, “Las adolescentes están cansadas de compararse con otras mujeres y piensan: ‘Debería ser más delgada, esos pantalones me deberían servir, debería estar en mejor forma’. Pero para verse bien por fuera, es necesario sentirse bien por dentro”.

Vigile sus Pensamientos

Anderson considera que las personas se sienten más felices y satisfechas, y pueden lograr el máximo en su vida, cuando la mente está en calma, clara y alerta.

“Si las mujeres jóvenes aprenden a conectarse con sus mentes y a identificar los pensamientos de ansiedad o de estrés y a practicar la respiración y la meditación consciente para recuperar la calma y centrarse, entonces pueden recuperar el equilibrio el resto de sus vidas”, explica. “Mantener un diario para llevar constancia de sus pensamientos durante un tiempo y estar atentas cuando tienen pensamientos con matices negativos, ayuda a reentrenar su actitud”.

Viva un día a la semana sin quejarse. Cada vez que surja un pensamiento negativo, elimínelo y céntrese en un aspecto positivo de la idea o experiencia. Además, dedique varios minutos al día a agradecer los aspectos exitosos en su vida. “En poco tiempo, estos ejercicios se convierten en hábito”, señala Anderson. “Las personas felices que alcanzan sus metas llenan su mente de pensamientos y afirmaciones positivas y alentadoras y se sienten sinceramente agradecidas. Se ha comprobado que esto funciona”.

Aliméntese bien

“La mayoría de los adolescentes pueden comer alimentos chatarra todo el día y levantarse el próximo día listos para conquistar el mundo”, dice Anderson. Pero una rutina tan poco saludable, “Define los patrones de alimentación el resto de sus vidas, lo que tarde o temprano tendrá sus consecuencias”.

Anderson cree firmemente que toda mujer joven debe preguntarse regularmente, “¿Es esto realmente un alimento?”

“Una papa es un alimento real, osea, natural, pero las papas majadas instantáneas empacadas son un alimento procesado. Una mazorca de maíz fresca es un alimento natural, pero los chips de maíz no. Si quiere sentirse fuerte y saludable y verse bien, consuma alimentos naturales”, sugiere Anderson.

Además, observe cómo el cuerpo responde a ciertos alimentos en específico. Nuevamente, un diario puede ser de ayuda. “Anote cómo los alimentos la hacen sentir, 15 minutos, una hora y dos horas después de consumirlos.  ¿Se siente alerta o aletargada? ¿Qué señales le están enviando su estómago y su cerebro? Esta es una información importante que la ayudará a seleccionar mejor sus alimentos”, explica Anderson, quien también aboga por beber suficiente agua y consumir alimentos orgánicos siempre que sea posible. Ella advierte a las adolescentes sobre la práctica de saltar comidas o meriendas, ya que el cuerpo en desarrollo necesita alimentos para tener energía.

Muévase más

Para algunas adolescentes los movimientos de los ejercicios no son cómodos ni naturales, lo que impide que se ejerciten regularmente. “He descubierto que, si al principio una joven hace ejercicios en privado, con el tiempo se siente más cómoda y segura”. “Es igual que aprender un idioma extranjero, un instrumento musical o cualquier otra destreza. Primero hay que dominar lo básico para prosperar. Con práctica, comenzará a sentirse más cómoda”.

En su libro, Anderson ofrece una serie de ejercicios, ilustraciones e instrucciones detalladas sobre cómo hacer estos ejercicios diseñados para tonificar los brazos, las piernas y los abdominales y aumentar la fuerza y la flexibilidad. Muchos de estos incorporan pasos de baile.

“Ejercitarse regularmente libera endorfinas, las hormonas que hacen que las personas se sientan más felices y mejor consigo mismas”, señala. “Para las mujeres jóvenes que navegan por los altibajos emocionales asociados con los ciclos menstruales y la pubertad, el ejercicio puede ser la salvación”. “Ya sea hacer yoga, caminar, practicar artes marciales, bailar, hacer excursionismo, surfear, cabalgar, escalar montañas, patinar, hacer gimnasia o jugar tenis, las adolescentes necesitan encontrar “algún tipo de movimiento y actividad que se convierta en parte de su rutina diaria”.

Una investigación con múltiples estudios de la Universidad de Wisconsin, que incluyó 77 investigaciones relacionadas con la imagen corporal, sugiere que la insatisfacción con el cuerpo es un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos alimentarios y un factor de predicción significativo de baja autoestima, depresión y obesidad. Ayudar a las mujeres jóvenes a desarrollar, fortalecer o recuperar una imagen corporal y una autoestima positiva, favorece al empoderamiento en esta nueva generación y les permite disfrutar de una vida más feliz y saludable.

Amber Lanier Nagle es una escritora independiente de Northwest Georgia (AmberNagle.com).

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