Sanando de Alimentos Genéticamente Alterados

Otra razón para irse orgánico

por Marlaina Donato

Hace veinticinco años el primer cultivo genéticamente modificado llegó al mercado en forma de tomate para que tuviera una vida útil más larga. Hoy día, tanto como un 80 por ciento de los alimentos en Estados Unidos, son genéticamente modificados (GMO, por sus siglas en inglés) y la mayoría de estos cultivos son tratados con herbicidas de glifosato, principalmente el Roundup de Monsanto.

A diferencia de los híbridos producidos por la reproducción convencional, los GMO se crean en un laboratorio a menudo incorporando ADN de otras especies, como bacterias y virus. Investigar los posibles efectos sobre la salud “debe ser nuestra prioridad número uno, porque la tecnología GMO está remplazando a la naturaleza”, dice Jeffrey Smith, director ejecutivo del Instituto para la Tecnología Responsable, en Fairfield, Iowa. “Los genomas alterados se transmiten a las generaciones futuras”. 

Aunque los reguladores de Estados Unidos, por lo general, consideran que estos alimentos son seguros, la presencia de los GMO en la cadena alimentaria y la falta de investigación sobre sus efectos a largo plazo en la salud humana, han desatado controversias entre científicos, consumidores e incluso gobiernos.

Gran parte de la investigación se ha llevado a cabo en otros países —más de 60 han prohibido los GMO— y la mayoría de los estudios se han concentrado en los efectos en la salud sobre el glifosato utilizado en estos cultivos, que la Organización Mundial de la Salud declaró en 2015 como probable carcinógeno humano. “El glifosato afecta negativamente las mitocondrias, la producción de neurotransmisores y las hormonas”, dice Smith, cuyo reciente documental, Secret Ingredients, presenta historias de personas que superaron enfermedades crónicas al eliminar los GMO de sus dietas. 

Recientemente, Smith condujo una encuesta la que publicó en el International Journal of Human Nutrition and Functional Medicine en la que 3,256 encuestados reportaron mejoras en una serie de problemas de salud después de que cambiaron a dietas mayormente no GMO y orgánicas. “Muchas de las condiciones que mejoraron en los participantes de la encuesta son similares a los problemas de salud encontrados en animales de laboratorio alimentados con GMO o el herbicida asociado, Roundup”, escribió. Más del 85 por ciento informó mejoría de los trastornos digestivos. Es posible que el glifosato, que es un antibiótico por naturaleza, pueda alterar el delicado equilibrio del microbioma, una comunidad de microbios que habitan en el intestino.

Roundup y la Salud de los Intestinos

“El Roundup puede aflojar los apretados nudos entre nuestras células”, explica Smith. “Esto puede llevar a tener un intestino agujereado, lo que contribuye a inflamación y numerosas enfermedades”. El Dr. Akil Palanisamy, médico educado en Harvard y autor de The Paleovedic Diet: A Complete Program to Burn Fat, Increase Energy, and Reverse Disease,está de acuerdo. “Creo que el microbioma es muy importante para la salud y al cambiar a alimentos orgánicos, eliminamos los posibles efectos dañinos del glifosato”.

Palanisamy, con base en San Francisco, enfatiza la capacidad conocida del glifosato para causar daño al ADN y potencialmente inducir la muerte celular. “Puede ser un factor que contribuya a las enfermedades de Parkinson y Alzheimer, la depresión, la infertilidad y los trastornos gastrointestinales”, dice. “En Estados Unidos es imposible eliminar los alimentos transgénicos de la dieta, por lo que comer alimentos orgánicos es la única manera de garantizar que los evitemos. Esto automáticamente también reduce los pesticidas de la dieta”.

Evidencia Anecdótica

La Dra. Michelle Perro, pediatra, autora y directora ejecutiva de GMO Science, en San Rafael, California, se involucró cuando se encontró con la investigación del biólogo de plantas el Dr. Arpad Pusztai, uno de los primeros científicos en plantear preocupaciones sobre la seguridad de los alimentos genéticamente modificados. “Pude hacer una correlación de sus hallazgos con los cambios en la salud de los niños que estaba empezando a notar en mi práctica”, dice Perro. “A medida que profundicé, pude unir las piezas de la relación entre los alimentos GMO, la salud intestinal y las enfermedades subsecuentes”.

Perro ha visto una mejoría en la salud de sus pacientes una vez que se introduce una dieta más limpia. “Los padres tienen la capacidad de ayudar a revertir los trastornos crónicos que aquejan a sus hijos, incluidos: el asma, el eczema, las alergias a los alimentos y los trastornos neurocognitivos como el autismo y el trastorno de déficit de atención e hiperactividad”.

Palanisamy también ha visto cambios significativos en la salud de sus pacientes cuando siguen sus consejos y evitan los alimentos GMO. “A menudo, informan mejorías en la digestión, estado de ánimo, confusión cerebral y niveles de energía”. 

El cuerpo está diseñado con la habilidad innata de sanar, dice Perro. “Las enfermedades crónicas pueden revertirse cuando la nutrición orgánica es la base”. 

El informe del Grupo Hartman, Organic & Natural 2018, revela que 46 por ciento de los compradores estadounidenses ahora buscan los alimentos libres de GMO. “El momento crítico aquí en Estados Unidos ha comenzado”, dice Smith.

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