Roundup-ready y las Enfermedades Modernas

herbicida
Uno podría pensar que un producto que anuncia “resultados visibles en 3 horas” y cuyos resultados visibles son la muerte de las malas hierbas, debe ser adquirido y manejado con un gran cuidado.  Después de todo, es una poción letal. Pero el Roundup, el herbicida más vendido en el mundo, a menudo, es manejado con descuido y frecuentemente comprado sin pensar mucho en sus efectos mayores. El fabricante del Roundup, Monsanto, imprime una barra lateral falsa en la que dice: “¿Sabía usted? El glifosato va dirigido a una enzima que se encuentra en las plantas, pero no en las personas o las mascotas”. Tan inofensivo como la sal de mesa, dicen los portavoces que le hacen las relaciones públicas a Monsanto. Nada más lejos de la verdad.
El glifosato es el ingrediente activo en el Roundup, un químico muy omnipresente en la agricultura y en el mantenimiento del césped, utilizado desde su introducción y patentado por Monsanto en 1976; que razonablemente se puede decir que ha redondeado y se ha tragado la mayor parte de los cultivos de las cosechas en Estados Unidos—trigo, maíz, soya, canola y remolacha—todos ahora “Roundup ready”, lo que significa cultivos de semillas transgénicas que resisten el glifosato—asesino de malas hierbas. Esto significa que está en casi todos alimentos procesados en los estantes de los supermercados al igual que en la carne y la leche proveniente de vacas alimentadas con soya y maíz.
En el número reciente de Entropy, una revista internacional de acceso abierto para la academia, radicada en Basel, Suiza, que incluye estudios e información sobre la entropía puede leer la revisión completa de los estudios existentes sobre glifosato. Uno de estos estudios se titula: “Glyphosate’s Suppression of Cytochrome P450 Enzymes and Amino Acid Biosynthesis by the Gut Microbiome:  Pathways to Modern Disease”, y sus autores son Anthony Samsel, un científico independiente y consultor de Deerfiled, NH, experto renombrado en toxinas ambientales, y Stephanie Seneth, investigadora y científica del Laboratorio de Inteligencia Artificial y Ciencias de Computadora en MIT. El artículo de 48 páginas de largo incluye 286 referencias científicas. Para acceder al artículo visite http://nobull.mikecallicrate.com/news/wp-content/uploads/2013/04/GlyModern-diseaseSamsel-Seneff-13.pdf#page=1&zoom=auto,0,849
Hace seis años Stephanie Seneth se alarmó con el rápido aumento en enfermedades que aparentaban estar asociadas con la dieta occidental. Esto incluía asuntos digestivos, obesidad, autismo, enfermedad de Alzheimer, depresión, Parkinson, enfermedades hepáticas y cáncer, entre otros. Existe una cantidad de estudios sobre el glifosato, particularmente en el Reino Unido y Francia, que han encontrado que el glifosato causa defectos de nacimiento en los embriones de animales de laboratorio, anomalías viscerales como la dilatación del corazón en conejos en dosis pequeñas y medianas y lo más impactante, la muerte de células humanas en el cordón umbilical, células embrionarias y en la placenta en un lapso de 24 horas de exposición. En los Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental, que se apoya grandemente en datos suplidos por la industria agroquímica, ha vetado el uso del Roundup como seguro para mascotas y humanos. Mientras tanto, grupo de científicos, pequeño pero ruidoso, ha argumentado que esto no es así.
Como científica de computadoras en los laboratorios de computación más famosos del mundo, Seneff tenía las herramientas y las conexiones con los principales investigadores independientes para atar los cabos. Seneff y Samsel se dispusieron a descubrir lo que estaba pasando entre la interacción del glifosato y la salud humana. Lo que encontraron fue una evidencia impresionante a través de tres mecanismos: efectos adversos en la microbiota intestinal, la capacidad establecida para inhibir la actividad de las enzimas del citocromo P450 y la probabilidad de deterioro del transporte del sulfato; en el glifosato subyace de forma notable “una gran cantidad de enfermedades y condiciones que son prevalentes en el mundo industrializado moderno”.
“Creemos que el glifosato puede ser la toxina ambiental más significativa”, afirman los autores.  Principalmente porque es generalizada y, a menudo, es manejada con descuido debido a la no toxicidad percibida.” (Énfasis mío.) “El impacto negativo en el cuerpo es insidioso y se manifiesta lentamente con el tiempo, la inflamación daña los sistemas celulares a través del cuerpo.” Al conocer cuán ampliamente se ha esparcido el glifosato a través de nuestro sistema de alimentos industrial, solo hay una elección: ¡Viva lo orgánico!

Copyright Judith Lawson, 2013

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