Por Siempre Flexible… Articulaciones Saludables Naturalmente

por Lisa Marshall

El treinta y siete por ciento de los adultos mayores estadounidenses de 18 años sufren de artritis, un término general para una docena de variedades de enfermedades articulares, según la organización sin fines de lucro, Arthritis Foundation.  Uno de cada dos hombres y dos en cada tres mujeres mayores de 65 años o más pueden padecer de estas condiciones, calcula un estudio reciente de la Universidad de Boston. Debido a las crecientes tasas de obesidad y trastornos autoinmunes, también está afectando a 8 millones de Millennials, según informan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

“Estoy viendo tasas más altas, casos más severos y más de ellos en gente más joven. Es una epidemia de la que nadie habla” dice la Dra. Susan Blum, radicada en Rye Brook, Nueva York, médico y autora de Healing Arthritis: Your 3-Step Guide to Conquering Arthritis Naturally.

Alrededor del 65 por ciento de los pacientes trata el dolor articular con medicamentos antiiflamatorios diarios que pueden dañar los riñones y el estómago. Muchas personas trabajan y se ejercitan menos debido al dolor, lo que hace que la artritis sea la causa principal de discapacidad. Más de un 1 millón de personas se someten anualmente a cirugías costosas y riesgosas y los reemplazos de cadera y rodilla se realizan con el doble de frecuencia que en el año 2000.

Aunque la medicina convencional sostiene que los fármacos, la cirugía y la reducción de la actividad son inevitables, una nueva generación de médicos no está de acuerdo. Han visto cómo al perder peso, combatir la inflamación con alimentos y suplementos saludables, hacer ejercicio de manera inteligente y explorar terapias integradoras respaldadas por la ciencia, los pacientes pueden controlar las causas fundamentales del dolor articular y encontrar alivio.

“Tenemos muchas herramientas a nuestra disposición para detener o retardar la progresión de la artritis, por lo que la mayoría de las personas nunca tienen que someterse a una cirugía”, dice el doctor en naturopatía Casey Seenauth, médico del personal del Southwest College of Naturopathic Medicine Pain Relief Center, en Tempe, Arizona.

La Identificación Ayuda

El término “artritis” puede evocar imágenes de cartílago envejecido y desgastado por años de uso excesivo. Sin embargo, este tipo común, conocido como osteoartritis, es sólo uno de los muchos culpables del dolor articular. La artritis reumatoide, que se manifiesta en hinchazón y dolor en las manos, muñecas, pies o dedos de los pies, surge cuando el sistema inmunológico del cuerpo se ataca a sí mismo, destruyendo el tejido alrededor de las articulaciones. La espondiloartritis inflama la columna vertebral y algunas veces los ojos y el intestino. Infecciones como la enfermedad de Lyme, el parvovirus y la hepatitis B también pueden inflamar y causar  el dolor artrítico de las articulaciones.

La inflamación puede exacerbarlas a todas, por lo que un programa antiinflamatorio típicamente puede proporcionar alivio, dice Blum. Las formas graves pueden requerir tratamientos más agresivos; una visita con un médico integrador es un primer paso importante

Controle su Peso

Alrededor de un tercio de las personas obesas tienen artritis, y la investigación muestra que con cada libra perdida, el dolor en las articulaciones disminuye, cuanto más liviana es la carga, menor es la presión sobre las articulaciones. Un estudio de la Universidad de Wake Forest sobre pacientes con osteoartritis de rodilla mostró que con cada 10 libras perdidas, 40 libras de presión se levantaban de la rodilla.

“Pero no se trata simplemente de la carga en las articulaciones”, dice Blum. Las células grasas liberan compuestos llamados citoquinas inflamatorias, que pueden aumentar la inflamación y el dolor. Y una nueva investigación de la Universidad de Rochester, en Nueva York, sugiere que la obesidad también podría dañar el microbioma intestinal (bacteria benéfica que recubre el tracto gastrointestinal), exacerbando aún más la artritis. “No hay duda de que las bacterias intestinales están involucradas en la aparición y perpetuación de la inflamación y el dolor en la artritis”, dice Blum.

Cuando los investigadores alimentaron a ratones con el equivalente de una dieta de “hamburguesa con queso y una batida” durante 12 semanas, duplicando su grasa corporal, encontraron más bacterias pro-inflamatorias en su colon, más deterioro del cartílago que en ratones delgados, y más inflamación en sus rodillas.

Sanar el Intestino, Sana las Articulaciones

Blum explica que la disbiosis, un crecimiento excesivo de bacterias dañinas en el tracto intestinal, puede perjudicar su frágil revestimiento permitiendo que pedazos de bacterias entren al torrente sanguíneo e inicien una respuesta autoinmune. La disbiosis puede comenzar por el uso de antibióticos, medicamentos como los inhibidores de la bomba de protones, una mala dieta o el estrés, dice Blum, quien luchó contra la artritis autoinmune después de que su hijo sufriera un accidente traumático.

Todavía es muy temprano para que la ciencia tenga la respuesta para frenar la artritis a través del microbioma intestinal. Unos pocos estudios en humanos realizados en China y Finlandia sugieren que ingerir cepas específicas de Lactobacillus (incluidos: casei, acidophilus, reuteri y rhamnosus) y Bifidobacterium (bifidum e infantis) puede disminuir la inflamación y el dolor asociados con la artritis.

En el estudio de la Universidad de Rochester, los ratones con sobrepeso alimentados con prebióticos (fibras indigeribles de las que se alimentan las bacterias buenas) tuvieron menos progresión de la artritis.

Blum recomienda ingerir hierbas antimicrobianas como el aceite de orégano para curar un intestino cubierto de bacterias malas y un suplemento probiótico de alta calidad para reponer las bacterias buenas. También sugiere salir de los alimentos procesados y productos que tengan azúcar refinada junto con alérgenos conocidos como el gluten, la soya y los lácteos que pueden generar inflamación. Evite los vegetales de la familia de las soleanaceas como los tomates, las papas y los pimientos, que anecdóticamente se han sugerido para agravar el dolor articular. En general, esfuércese por una dieta a base de plantas ricas en fibra, vegetales coloridos y ricas en antioxidantes y grasas “buenas”. Un estudio reciente de la Universidad Estatal de Michigan encontró que cuando los pacientes con osteoartritis cambiaron a una dieta basada en plantas durante seis semanas, experimentaron menos dolor que los del grupo de control que consumieron carne.

Haga Ejercicio de Forma Inteligente

Cuando el dolor de las articulaciones comienza a aparecer, una rutina de ejercicios elegida con mucho cuidado puede ser exactamente lo que necesita para alivio. A.J. Gregg, quiropráctico en en Flagstaff, Arizona, dice que, “Hay un elemento de ‘si no lo usas lo pierdes’”. El ejercicio adecuado depende en parte de las articulaciones afectadas. Señala que los ejercicios de entrenamiento de fuerza bien ejecutados, como levantar pesas, pueden estabilizar los músculos alrededor de las articulaciones, aliviando la tensión y previniendo que la artritis se acelere. Los ejercicios aeróbicos de bajo impacto como el ciclismo o la natación pueden alimentar la producción y descarga de fluidos a través de las articulaciones sin sobrecargarlos. El tai chi puede mejorar el arco de movimiento. Incluso correr, calumniado falsamente durante mucho tiempo como precursor de la artritis, puede ayudar a que las células del cartílago se dividan y se repongan más rápido, sugieren las investigaciones.

Un estudio de 75,000 corredores realizado por investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley encontró que eran menos propensos a desarrollar osteoartritis de rodilla que las personas menos activas. Un trabajo subsecuente de los investigadores de la Universidad de Illinois encontró que mientras cada paso de correr nivela más fuerza en las articulaciones que un paso de caminar, el pie golpea el suelo con menos frecuencia, así que cuando se trata de desgaste, se aproxima al efecto de caminar. “Correr no prepara a las personas para un desarrollo temprano de la osteoartritis y, de hecho, puede ser protector”, dice Gregg, al enfatizar que de forma adecuada, una superficie suave y la moderación, son importantes.

Inyecciones Regeradoras

Para casos más avanzados de osteoartritis, Seenauth recomienda inyecciones regenerativas como la proloterapia y la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP). En el caso de la PRP, los médicos extraen parte de la sangre del paciente y la hacen girar con una centrífuga para aislar las plaquetas cargadas de compuestos promotores del crecimiento. Luego, inyectan las plaquetas en la articulación. Un estudio de 78 pacientes con osteoartritis de rodilla, publicado en el American Journal of Sports Medicine, señala que aquellos que recibieron una o dos inyecciones de PRP tuvieron significativamente menos dolor y mejor funcionamiento seis meses después, mientras que el grupo de placebo empeoró. En la proloterapia, los médicos inyectan sustancias naturales como la dextrosa y la solución salina en la articulación de dos a tres veces durante seis a ocho semanas para promover la producción de colágeno y otros compuestos regeneradores de tejidos.

“En lugar de inyectar un esteroide, que proporciona una solución a corto plazo al suprimir la respuesta inmune, inyectamos una solución concentrada que enciende la respuesta natural de curación del cuerpo”, dice Seenauth.

Un Enfoque de Mente y Cuerpo

Los remedios naturales para el dolor articular también incluyen la acupuntura y la meditación. En el Reino Unido, la Universidad de York llevo a cabo una revisión de 114 estudios que exploraron 22 terapias integradoras o complementarias para la artritis, incluido entrenamiento de fuerza y ejercicio aeróbico, encontró que la acupuntura tiene la mayoría de los estudios completados y los resultados más prometedores. “La acupuntura puede ser considerada como una de las más efectivas para aliviar el dolor rodilla por osteoartritis a corto plazo”, concluyen los autores.

Los investigadores de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, reclutaron 42 pacientes con artritis reumatoide y asignaron a la mitad de ellos a un programa de reducción del estrés basado en la atención plena, descrito por los investigadores como “el cultivo de la atención no crítica a los pensamientos, sentimientos y experiencias corporales no deseados a través de la meditación”.

Aunque el grupo de meditación no observó cambios en los niveles de los marcadores inflamatorios en la sangre o en el número de articulaciones inflamadas, sí reportó significativamente menos rigidez matutina, sensibilidad y dolor. Los pacientes, en esencia, se entrenaron a sí mismos para experimentar sus síntomas de manera diferente.

“El dolor no se trata sólo de nervios que detectan un estimulante nocivo y envían la señal a su cerebro. El cerebro tiene un sistema completo para procesar estas señales y también tiene la información de las experiencias, emociones y cognición de la persona”, dice Seenauth, quien recomienda la meditación de atención plena a todos sus pacientes.

“Con la nutrición, las terapias y el estado de ánimo adecuados”, dice, “se puede reducir significativamente el impacto que el dolor articular tiene en la vida”.”

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