Nuestro Cuerpo Ama el Yoga

Las Posturas Suaves Fomentan la Flexibilidad

por Marlaina Donato

Aunque la cobertura de los medios de comunicación relacionada al yoga a menudo destaca actitudes avanzadas de la práctica, la misma no se reserva solamente para la gente súper flexible. Los beneficios están disponibles para todas las personas de cualquier edad o tipo físico.

“Muchas personas asumen que el yoga requiere la habilidad de ser un contorsionista. El yoga es un proceso interno y puede llegar hasta dondequiera que estemos”, dice la terapeuta de yoga Kimberly Carson, de Mindful Yoga Works, en Portland, Oregón. Partiendo de la teoría de que la mitad de nuestra capacidad para ser más flexibles reside menos en los músculos que en el sistema nervioso, esta práctica calmante ayuda al cuerpo a liberar la tensión y alcanzar un estado de superación.

Por Qué Funciona

Las posturas de yoga no necesitan ser intensas para tener un efecto significativo. La práctica suave y regular puede mejorar la amplitud de movimiento, aumentar la fuerza muscular y promover la circulación del líquido sinovial que rodea las articulaciones y que suministra oxígeno y nutrientes al cartílago.

“El yoga básico es tan beneficioso como las ideas más avanzadas de la práctica, especialmente con relación a la conciencia corporal”, dice Piper Abbott, terapeuta de yoga integral y maestra propietaria de Burlington Yoga, en Burlington, Vermont. “Hacia donde va nuestra atención, fluye la energía. Cuando sostenemos una postura y dirigimos esta conciencia enfocada hacia la sensación de estiramiento, estamos aprendiendo a leer nuestro cuerpo”.

Para cuando lleguemos a la edad adulta, el tejido muscular ya ha perdido el 15 por ciento de su humedad, lo que prepara el terreno para la consiguiente rigidez y riesgo de lesiones. La mayoría de las posturas de yoga y estiramientos suaves pueden ayudar a retardar el proceso de deshidratación. La agilidad suele estar asociada con los músculos y las articulaciones, pero la flexibilidad subyacente es profunda para mejorar aún más el bienestar. Por ejemplo, los músculos rígidos a menudo van de la mano con las arterias rígidas, pero el ejercicio apropiado también puede tener un efecto positivo.

Según estudios de la fisioterapeuta Miriam Cortez-Cooper, Ph.D., y sus colegas durante su permanencia en la Universidad de Texas en Austin, los ejercicios de estiramiento realizados durante 11 semanas mejoraron la flexibilidad de la arteria carótida, el principal vaso que transporta la sangre al cerebro, en un 23 por ciento. Dicho aumento no fue el resultado del ejercicio aeróbico ni del entrenamiento de fuerza.

Todo Cuerpo se Puede Beneficiar

“El yoga es verdaderamente para todos y cada uno de nosotros. La flexibilidad o la falta de la misma se puede encontrar en anatomías de cualquier forma. Existen muchas opciones de posturas para ayudar a la versión que funcione mejor para la persona. Los accesorios de yoga como los bloques y las correas pueden proporcionar apoyo para estimular la experimentación al tiempo que garantizan un enfoque seguro”, dice Anna Guest-Jelley, presidenta de Curvy Yoga, en Portland, Oregón. Le encanta compartir el valor del yoga con las personas de todos los tamaños. “Lo importante es trabajar dondequiera que esté tu arco de movimiento, de manera que tu cuerpo pueda abrirse a un nuevo movimiento de una manera apropiada”.

Mantener una práctica regular ofrece una oportunidad para que las personas que viven con dolor crónico o que están bajo tratamiento contra el cáncer se sientan más cómodas. “Incluso en los casos de fibromialgia severa hacer algunos movimientos es mejor que nada y puede fomentar un mejor sueño. El sueño reparador puede ayudar a curar los pequeños desgarramientos en los músculos, lo cual puede ser algo común. El yoga no orientado a objetivos también ofrece varios beneficios para los pacientes de cáncer, tanto apoyando la función física como ofreciendo una manera de practicar la bondad hacia el cuerpo y la mente en tiempo difíciles”, dice Carson.

Para las personas de edad avanzada, el yoga es una excelente manera de fomentar la flexibilidad, incluso en la presencia de osteoartritis. Los estudios llevados a cabo por la doctora Sharon Kolasinski, de la Universidad de Pennsylvania, encontraron que el yoga Iyengar redujo la rigidez de las articulaciones y el dolor durante un periodo de ocho semanas en personas con osteoartritis en la rodilla. El yoga sentado en una silla, aunque popular entre las personas de edad avanzada, puede introducir riesgos innecesarios si no se adapta adecuadamente a las personas con osteoporosis, advierte. “Es importante que los adultos mayores encuentren clases impartidas por instructores debidamente capacitados. El hecho de sentarse en una silla inadecuada puede comprometer la salud de los huesos, por lo que se recomienda que los maestros estén capacitados en salud de la columna vertebral y planes de acción”.

No importa el nivel de agilidad de una persona, la flexibilidad mejorada es una ventaja, especialmente cuando va más allá de lo físico para abarcar aspectos mentales y espirituales. Abbott comenta que, “El yoga me ha enseñado no solo a cómo moverme y relacionarme con mi cuerpo sino como adaptarme con gracia a los cambios y a los desafíos de la vida”.

Marlaina Donato es escritora independiente y autora de libros relacionados a los campos de salud alternativa y espiritualidad. Comuníquese en MarlainaDonato.com.

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