No hay polvo en el espejo. Reflexiones de una vida de integridad consciente

por Michael Bernard Beckwith

 

Todos pasamos bastante tiempo mirándonos en un espejo con los ojos físicos, así como en el espejo de nuestra mente con ojos analíticos. Tratamos de ver el tamaño de nuestra propia estima y   determinar cómo   nos evaluarán los demás. Ambos  espejos están nublados con el polvo relacionado con el ego, que nos distorsiona la visión. Solo cuando volvemos nuestra mirada hacia el interior, con el ojo intuitivo de la conciencia, podemos percibir nuestra integridad innata porque no hay polvo en el espejo del alma.

Considere esto: Una conciencia de plenitud nos reunifica con nuestro yo auténtico, de modo que incluso en esos momentos en que no somos conscientes de ello, nuestra integridad está intacta y totalmente libre de polvo—solo falta nuestra propia conciencia de ello. Cuando regresa la conciencia, vivimos libres de la esclavitud del ego, de sus hábitos e historia de ignorancia. Nos reunificamos con la realidad de nuestro ser.

Nuestra práctica diaria es estar alertas o conscientes, siempre, del momento en que perdemos visión de nuestra verdadera naturaleza. Las experiencias diarias nos regalan recordatorios mediante toques mentales en el hombro para retornarnos a las cualidades que deseamos expresar en nuestras interacciones con nuestro ser, con otros y con todo en la vida. Continuamente se nos da la oportunidad de reconectarnos con la más alta visión que tenemos de nosotros mismos, con nuestras estructuras mentales, emocionales, espirituales, físicas, profesionales, de relaciones y de vida en comunidad.

Esto nos resulta muy útil para recordar que estamos aquí aprendiendo a cuidar nuestra conciencia, al igual que el universo nos cuida a lo largo de nuestra vida y más allá. La inteligencia, la sabiduría, la intuición, la alegría y la creatividad—éstas son las cualidades que queremos cuidar dentro de nosotros mismos, de manera que podamos dar a conocer nuestro rostro original.  Al establecer una intención consciente para evolucionar, vivimos como el maestro artista que somos—creando, dirigiendo y produciendo nuestras vidas.

Mientras más tiempo dediquemos a la meditación, a la contemplación y a imaginar la vida, podremos tener una visión 20/20, más en la previsión que en la retrospección. Mediante éstas prácticas, activamos nuestra intuición, limpiamos el polvo del ego y entramos en un estado más lúcido y consciente. Así actualizamos nuestro más alto potencial y alcanzamos nuestra conciencia evolucionada e iluminada.

Michael Bernard Beckwith es el fundador de Agape International Spiritual Center, en Los Angeles, California, autor de Life Visioning: A Transformative Process for Activating Your Unique Gifts and Highest Potential (Sounds True, 2011/2013) y originador del proceso de Imaginar la Vida.

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