Niños Agradecidos

Hacer de la gratitud una segunda naturaleza

por Ronica O’Hara

Este año, en el Día de Acción de Gracias, hay algo muy especial que agradecer: la gratitud en sí misma. Las nuevas investigaciones muestran que la gratitud es una de las maneras más fáciles y efectivas de impulsar la felicidad y el bienestar. “La buena noticia sobre la gratitud es que es una de las fortalezas de la personalidad más fácil de cultivar, y nunca es demasiado tarde para hacerlo”, dice Giacomo Bono, Ph.D., profesor en la Universidad Estatal de California, en Dominguez Hills, y es coautor del libro Making Grateful Kids: The Science of Building Character.

Nunca es demasiado tarde para “cultivarla”: hasta a los bebés les encanta repetir, “Gracias”.  Las investigaciones de Bono y otros muestran que los niños que son agradecidos son más felices, más estudiosos y comprometidos, y menos envidiosos, deprimidos, materialistas y propensos a la violencia.   Se puede enseñar: Luego de una semana de lecciones diarias de 30 minutos sobre gratitud, los niños entre 8 y 11 años escribieron notas de agradecimiento para una presentación de la Asociación de Padres y Maestros que eran 80 por ciento más largas que las notas de los niños que no habían tomado las lecciones.  

Para infundir gratitud en los niños:

1

Sea agradecido y demuéstrelo.

“Los niños son más propensos a hacer algo si ven a los adultos a su alrededor haciéndolo”, dice Bono. “Ser específico con tus palabras también ayuda, porque muestra qué comportamiento te importa y por qué”.

Mary Jo Podgurski, fundadora y presidenta de la Academia para la Salud de los Adolescentes, en Washington, Pennsylvania, añade: “Si expresamos nuestra gratitud a través del contacto visual, con sinceridad y dando un ejemplo de lo mucho que somos agradecidos, las palabras toman poder. Decirle al empleado del supermercado, ‘Realmente me gusta la forma como empacaste las cerezas en la parte superior; gracias por tomarte el tiempo de ser cuidadoso con mis compras’, iluminará la cara del empleado”. Eso puede traducirse en un niño que no solo dice “Gracias” a un abuelo por el dinero del cumpleaños, sino que también explica cuán emocionado está por el juego que planean comprar con él.

2

 Establezca un pequeño ritual diario.

“También es bueno para las familias inventar rituales de gratitud”, dice Bono. “Las conversaciones diarias sobre las cosas buenas y las personas que tenemos o nos encontramos en la vida, y ser específicos con las palabras, ayuda a los niños a entender la conexión entre la bondad y sentirse agradecido”.

Para la familia de la escritora Judy Gruen en Los Ángeles, esto significa la oración de la mañana. “Cuando nos levantamos por la mañana, las primeras palabras que decimos son las de gratitud, que hemos despertado y tenemos la oportunidad de vivir un nuevo día”.

A la hora de la cena algunas familias hablan sobre los éxitos, los retos y las nuevas ideas que cada miembro de la familia experimentó ese día y por lo que están agradecidos, qué problemas surgieron y qué es lo que están esperando. Como ritual para la hora de acostarse, Heidi McBain, consejera y autora en Flower Mound, Texas, sigue una rutina con sus dos hijos que incluye “leer, ver cómo transcurrió su día y compartir al menos una cosa por la que están agradecidos de ese día. Y a menudo yo también comparto la mía”.

3

 Haga que la gratitud sea divertida.

Al ser creativos podemos hacer que las expresiones de gratitud de los niños sean aún más agradables. Kristi Andrus, coach de negocios radicada en Denver, dice que su familia brinda mucho a la hora de comer, al levantar sus vasos haciendo ruido. “Nuestros brindis son sencillos: ‘Hoy estoy agradecido, o feliz de compartir ________.’ [llene el blanco]. A los niños les encanta y los padres siempre le sonríen a lo que los niños sacan a relucir”.

Charlene Hess, en Eagle Mountain, Utah, bloguera y madre que educa en el hogar a siete niños, ha establecido una puerta de gratitud donde cada día añade una nota por cada niño. “Esto realmente ayuda a los niños a ser más conscientes de todas las cosas buenas en sus vidas, particularmente a medida que pasa el tiempo y tienen que ser más creativos con sus respuestas”.

“Un alboroto de aprecio” es lo que Jeannette Paxia, oradora motivacional y autora de libros infantiles, en Modesto, California, hace con sus cinco hijos: “Pasamos 10 minutos caminando y apreciando lo que vemos. ¡A mis hijos les encanta!”

En la casa de la terapeuta Shuli Sandler, del norte de Nueva Jersey, cuando un miembro de la familia muestra su gratitud a otro, se pone una moneda en un frasco. “Cuando está lleno, toda la familia puede salir y hacer algo juntos, como ir a comer helado o algo divertido —recordando, por supuesto, que hay que dar las gracias”, dice ella.

Ronica A. O’Hara escribe sobre salud natural y está radicada en Denver. 

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