La Familia Minimalista

Intercambiando el desorden por la calma

por Meredith Montgomery

Cuando Denaye Barahona, de la Ciudad de Nueva York, fue madre, se sintió obligada a comprar de todo para su hijo. “Estamos inundados, como cultura, con tantos productos para nuestros hijos que es difícil diferenciar qué es lo que necesitamos; esto realmente nos desgasta”, dice ella.

Mientras trabajaba en su doctorado en desarrollo Infantil, Barahona descubrió que —tanto en la investigación como en su experiencia personal— los niños crecen muy bien con menos cosas. Y así comenzó su viaje hacia el minimalismo al salir a deshacerse de juguetes y ropa para eventualmente fundar SimpleFamilies.com.

Cary Fortin y Kyle Quilici, de San Francisco, creen que es mejor pasar el tiempo experimentando la vida con las personas en lugar de gestionar, organizar, limpiar y comprar cosas. Su libro New Minimalism: Decluttering and Design for Sustainable, Intentional Living es un llamado a adoptar una vida más consciente. Fortin dice, “Primero decida lo que valora, cómo quiere pasar sus días, cómo quiere sentirse, y luego refleja estos valores en su espacio físico”.

“El minimalismo no se trata de vivir en una casa pequeña o nunca tener más de 100 cosas, se trata de averiguar qué es lo que le da valor y propósito a su vida y dejar ir el resto”, dice la autora residente en Atlanta, Zoë Kim, autora del libro Minimalism for Families: Practical Minimalist Living Strategies to Simplify Your Home and Life.

Los Beneficios

El tiempo es preciado, en especial para los padres. Se gana más tiempo libre cuando una colección de juguetes se reduce significativamente, pero también se obtienen otros beneficios. Un estudio de la Universidad de Toledo en el 2018, publicado en la revista Infant Behavior and Development sugiere que los niños pequeños participan en juegos más enfocados y creativos cuando se enfrentan a menos opciones. “Los niños que antes rompían los cajones de juguetes o que no se preocupaban por sus pertenencias, inmediatamente empiezan a jugar con juguetes más apropiadamente y por más tiempo”, dice Barahona, autora de Simple Happy Parenting: The Secret of Less for Calmer Parents and Happier Kids

La investigación también indica que nuestras limitadas reservas de fuerza de voluntad se agotan más rápidamente cuando nos inundan con decisiones. “Cuando tenemos menos cosas en una habitación y menos opciones para tomar, el estado mental mejora, se tiene más claridad y puede concentrarse mejor”, dice. “Debido a que los niños son estimulados mucho más fácilmente, sienten el impacto de una habitación caótica aún más que los adultos”.

El minimalismo también arma a los niños con herramientas para la autorreflexión y los introduce al proceso de dejar ir y donar.” “Aprenden a preguntar:’¿Estoy disfrutando esto? ¿Podría volver a usarlo?’ al entender que algunas cosas podemos arreglarlas y disfrutarlas por largos períodos de tiempo, y otras cosas que superamos, que luego podemos regalar”, dice Fortin. 

Dónde Comenzar

Los expertos están de acuerdo en que, en los hogares familiares, el cambio hacia el minimalismo debe comenzar con los adultos. “Les da tiempo para entender cómo se siente el proceso y modelar el comportamiento para sus hijos”, dice Fortin.

Barahona optimiza su hogar centrándose en los espacios activos. “Los artículos activos son las cosas que uno usa regularmente, como los dos pares de jeans favoritos, no los 13 pares que rara vez usa”. Cuando los artículos activos y de almacenamiento se acumulan en el mismo espacio, la necesidad de clasificarlos a través de “cosas” adicionales, desperdicia tiempo y energía, dice. “Todos hemos perdido nuestras llaves cuando ya vamos tarde y de repente estamos gritándole a nuestros hijos. Simplificar para que podamos prevenir estos escenarios impacta positivamente nuestro estado de ánimo y nuestra capacidad de estar presentes con nuestros hijos”.

       Aunque el proceso de ordenar comienza con los padres, los niños deben involucrarse lo más posible y de una manera positiva. “A los niños no les gusta limpiar, pero con conversaciones continuas y tareas pequeñas de manera rutinaria, los niños ven cómo menos cosas pueden llevar a más tiempo para actividades agradables”, dice Kim.

Las estrategias minimalistas pueden aplicarse a través de muchos ámbitos de la vida, como reducir el calendario familiar y planificar más como padres. “La vida familiar siempre parece acelerarse, pero podemos romper el ciclo de estar ocupados al programar el tiempo libre. Tener un propósito con el tiempo va de la mano con el minimalismo”, dice Quilici.

Para mantenerse inspirado, busque páginas en la Internet y los medios sociales para encontrar ideas. “Va a encontrar obstáculos, por lo tanto, es importante rodearse con inspiración”, dice Kim. “Ahora que he dejado ir el estilo de vida que creía que necesitaba, es bueno tener menos, pero es mucho mejor querer menos”.

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