El Yoga Solo Sana

Las Posturas de Yoga Hechas Correctamente Siempre Proveen Bienestar

por Yakeen Carrión

Me sorprendí al leer un artículo sobre las lastimaduras causadas por la práctica de las posturas de yoga. Me pregunté: “¿De dónde salió esto?”. Luego supe que se originó de una reseña publicada en Estados Unidos y que aquí en Puerto Rico se escribió sobre el mismo tema.
Las asanas o posturas de yoga solo sanan, dado que el primer principio del yoga establece el concepto de la no violencia, o lo que se conoce en sánscrito como Ahimsa, que se traduce en no dañar o lastimar. Por eso cuando se ejecutan las posturas en esa conciencia, el yoga nunca hace daño; siempre nos sana.
Por más de 20 años he enseñado la ejecución de las posturas y sus beneficios a un gran número de personas. He experimentado estar tres años apoyando a un practicante para lograr la postura de la parada de cabeza llamada sirsasana, una de las asanas más retantes. Al tomarnos el tiempo para estudiar la postura, el practicante aprende, confía, entiende e internaliza la ejecución correcta. Así ambos disfrutamos del proceso mientras escuchamos la sabiduría de su cuerpo.
Al dedicar el tiempo necesario para esta práctica consciente de las asanas, estas solo brindan salud y bienestar a nuestro cuerpo.
Por el contrario, la práctica de acrobacias o ejercicios arriesgados sin el estado de consciencia puede inducir daño; nos podemos lastimar. Hace muchos años me resbalé mientras realizaba una parada de manos sobre una silla; al caer me lastimé el hombro, la muñeca y el ego (ese fue el más adolorido). Es importante entender que esa acrobacia no debe considerarse yoga. Quizás fue un reto o un intento de impresionar con el balance, pero independientemente de que pareciera una postura de yoga, en realidad fue un acto inconsciente.
Por otro lado, tanto en mi práctica personal como en mi labor como maestro de yoga, sí he logrado sanar lastimaduras no relacionadas a el yoga dentro del ‘Sticky Mat’ (esterilla donde se practican las posturas). Mi maestro resume este principio diciéndonos: “Las asanas son el lugar para sanar lo que se puede sanar, y para aceptar lo que no se puede sanar”. Recuerdo ver su cuerpo de algunos setenta y pico de años, cambiar ágilmente de posturas, mientras nos enseñaba en la India. A pesar de su avanzada edad, el yoga no le hacía ningún daño.
Si tomamos el concepto de la no violencia (Ahimsa) como nuestro comienzo, y recordamos que el verdadero objetivo del yoga es la quietud de nuestra mente, jamás nos lastimaremos. En el precepto de la enseñanza del yoga: “Yoga chitta vitri nirodaha” se establece que el yoga es la ausencia de fluctuaciones en la conciencia. Esa máxima resume claramente nuestra intención: tener una mente relajada y en paz.
Entonces las posturas, solo sanan. Si comenzamos en la no violencia y concluimos con la paz mental, no hay duda de que el trayecto será sanador.
A pesar de reconocer todo esto, me cuido de que mi práctica diaria no esté fundamentada en propósitos externos como el fortalecimiento de mi cuerpo por una meta puramente estética. Cuando observo en mi mente un pensamiento como: “Umm, me están creciendo los bíceps”, en ese mismo momento en que me doy cuenta del propósito erróneo, me voy a la postura de la entrega (A.M. Virasana) y reconozco que el crecimiento y desarrollo, que se deriva de las posturas es interior. Ese momento de meditación me ayuda a aceptarme tal como soy, honrar mi cuerpo y aceptarlo porque es perfecto.
Pienso que aquí está la esencia de cuidar nuestro cuerpo mientras hacemos las posturas de yoga. Si tenemos como intención estar en paz, relajar nuestros hombros, liberar nuestra mente de exigencias autoimpuestas, entonces el yoga siempre sana.
Tengo estudiantes que han asistido a mis clases de yoga consistentemente hasta por más de una década. Todas las semanas crecemos, evolucionamos y sanamos. Por eso es importante cuando escojas a tu maestro o maestra confiar en él o ella. Así mismo es vital que conozcas tus límites y los honres, recordando que tu objetivo final es estar en paz. ¡Seamos todos sanados!

El autor es maestro de yoga e instructor para maestros de yoga en la Escuela de Artes Místicas. Más información en artesmisticas.com, (787)461-6080 / (787)725-5888.

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