Conexión Intestino-Autismo

Un enfoque prometedor para la sanación

por Emily Courtney

Con el espectro autista en aumento (TEA) —que en estos momentos afecta 1 de cada 59 niños en edad escolar, según estimados de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC)— la identificación de remedios efectivos e integradores es más importante que nunca.

“Usted puede tener cinco hijos con TEA, con niveles muy diferentes en la forma en que se presentan y que contribuyen al trastorno, de modo que un tamaño y un tratamiento no son iguales para todos”, dice Kenneth A. Bock, M.D., de Bock Integrative Medicine, en Red Hook, Nueva York, y autor del libro Healing the New Childhood Epidemics: Autism, ADHD, Asthma, and Allergies. The Groundbreaking Program for the 4-A Disorders. 

El TEA abarca una variedad de trastornos caracterizados por comportamientos repetitivos y habilidades sociales y de comunicación deficientes. Aunque incluye cuatro condiciones distintas, una de sus características es cuánto varía de persona a persona y cuán diferentes pueden ser las restricciones para cada niño. 

La naturaleza misma de la afección se presta para enfoques integradores que pueden ser significativamente efectivos, dice Bock. “La TEA es un trastorno del cuerpo entero que afecta el cerebro, así que un enfoque integrador tiene mucho más sentido”. 

Desde una dieta especializada, una variedad de regímenes de suplementos hasta terapias alternativas, los padres tienen una gran variedad de opciones de donde escoger. Un enfoque integrador, sin embargo, está mostrando ser una promesa excepcional, respaldada por la investigación: sanar el intestino.

La conexión del intestino con el autismo

Los niños con TEA a menudo experimentan problemas con los intestinos como estreñimiento o diarrea. Una revisión de la literatura científica de la Sociedad Internacional de la Investigación sobre el Autismo indicó que casi un 47 por ciento de los niños autistas presentan al menos un síntoma gastrointestinal (GI). Y mientras más severos sean los síntomas gastrointestinales de un niño, más severo será el autismo, según un estudio publicado en BMC Gastroenterology.

No es casualidad que la investigación esté descubriendo que estas condiciones digestivas, y la TEA que la acompaña, puedan estar conectadas al microbioma intestinal, un ecosistema de trillones microbios que viven en el tracto digestivo.

“Los niños con TEA pueden tener inflamación en el cerebro y hemos aprendido que puede estar muy relacionado con la inflamación en el intestino”, explica Bock. “El intestino y el sistema inmunológico —que están íntimamente conectados debido a que la mayoría de nuestro sistema inmunológico está en el intestino— son dos de los sistemas más cruciales involucrados en trastorno del espectro autista”. 

Resulta que los niños con TEA tienen menos diversidad de bacterias en sus intestinos que los niños no autistas, junto con un desbalance entre las bacterias buenas y malas. Esta disbiosis de la flora intestinal conduce a problemas con una función inmunológica inadecuada, inflamación y una barrera intestinal permeable.

Todo se reduce a la conexión de intestino y cerebro, por el cual el intestino y el cerebro se comunican entre sí. Cuando ocurre un desbalance en el microbioma, no solo se rompe el sistema de comunicación vital, sino que las toxinas y las moléculas pro-inflamatorias que desencadenan comportamientos similares a los del TEA pueden cruzar la barrera hematoencefálica. 

Los expertos dicen que dar prioridad a la salud intestinal puede aliviar tanto los asuntos gastrointestinales como los síntomas del TEA. 

Enfoque en la salud intestinal para el cuidado del TEA 

Para niños con TEA, reforzar la barrera intestinal y restaurar el balance del microbioma puede tener efectos profundos en la salud. “Con disbiosis y un intestino demasiado permeable, las moléculas inflamatorias pueden filtrarse al sistema circulatorio, viajar hasta el cerebro y cruzar la barrera hematoencefálica, causando inflamación. Gran parte de ella se origina en el intestino, por lo que cuando tratamos el intestino, podemos restaurar el equilibrio microbiano, la diversidad y la resistencia al ecosistema, y al hacerlo, disminuir la inflamación, ayudar a restaurar la barrera hematoencefálica adecuada y lograr que el cerebro vuelva a estar más equilibrado”, aconseja Bock.

Antes de iniciar un plan de tratamiento, Bock enfatiza en la importancia de trabajar con un profesional de la salud para determinar dónde encaja un niño o niña en términos de los subtipos del TEA, junto con cualquier otro factor individual que contribuya.

Aunque el espectro de autismo es complejo, utilizar estrategias holísticas que se enfocan en todo el cuerpo, pueden hacer una diferencia. “Veo miles de niños en el espectro y la gran mayoría de ellos mejoran con un enfoque integral del tratamiento, y cada vez más niños se están recuperando”, añade Bock.

Emily Courtney es escritora y editora independiente, reside al norte de Colorado. Comuníquese en EmilyCourtneyWrites@gmail.com.

4 Maneras de Apoyar la Salud del Intestino

Dieta libre de gluten y caseína. Un estudio publicado en la revista Metabolic Brain Disease encontró que el excluir el gluten y la caseína condujo a mejoras significativas en las puntuaciones del TEA. “Este tipo de dieta es antiinflamatoria y puede ayudar a sanar el intestino permeable mediante la restauración de la integridad intestinal y permitir que la barrera intestinal sane”, dice Kenneth A. Bock, M.D.

Probióticos. Las bacterias benéficas son parte integral de un microbioma balanceado, pero muchos niños con TEA carecen de una flora amigable. La investigación de la Universidad de Rutgers muestra que los probióticos pueden mejorar la disfunción gastrointestinal y reducir la gravedad de los síntomas del TEA. 

Prebióticos. Para poder desarrollarse, las bacterias beneficiosas necesitan mucha fibra prebiótica. En un estudio con 30 niños autistas publicado en Microbiome, seis semanas de suplementación prebiótica condujeron a reducir el comportamiento antisocial. 

Cuidado antes de quedar embarazada. Una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia sugiere que el microbioma de la madre puede determinar parcialmente el riesgo del TEA de su hijo. Debido a que los bebés heredan sus microbios de sus madres, es crucial que las mujeres embarazadas tengan una flora intestinal saludable que transmitir. Bock recomienda que las futuras mamás garanticen una ingesta adecuada de probióticos, prebióticos, vitamina D y aceite de pescado, tanto antes como durante el embarazo, para ayudar a reducir la inflamación y promover un microbioma materno saludable.

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