Cómo la Gratitud Trae Felicidad

Kristi Nelson ha dedicado su carrera a dirigir, financiar y fortalecer organizaciones comprometidas con el cambio social y espiritual. Hoy, al frente de Network for Grateful Living, está ayudando a concienciar a miles de personas en todo el mundo a la práctica de la gratitud que cambia y transforma la vida. Cofundada por el monje benedictino, maestro y autor David Steindl-Rast, la red ofrece programas y prácticas educativas que inspiran y guían el compromiso hacia una vida agradecida y a la vez impulsan el poder transformador de la responsabilidad personal y social.

Al principio de su carrera, Nelson fundó una compañía de recaudación de fondos, consultoría, capacitación y coaching de liderazgo basada en valores, al trabajar con grupos como el Instituto para la Espiritualidad Judía, Buddhist Peace Fellowship y el Center for Contemplative Mind in Society. También ocupó cargos de nivel directivo en el Soul of Money Institute, Kripalu Center for Yoga and Health y el Center for Mindfulness in Medicine, Health Care, and Society.Nelson vive en el oeste de Massachusetts con su familia, agradecida de estar rodeada de las maravillas del mundo natural y conectada a una comunidad global dinámica, amorosa y agradecida.

¿Por qué es útil diferenciar entre gratitud, aprecio y agradecimiento?

El aprecio es una orientación proactiva a la vida que se origina en el interior. Te despiertas con un sentido de gratitud por el regalo de otro día, de todas las cosas milagrosas que tu cuerpo hizo de la noche a la mañana para mantenerte vivo y saludable, y un sentido de la gran plenitud de la vida.

La gratitud es más bien una respuesta a algo que va bien; desde recibir el regalo perfecto, hasta cinco luces verdes en el camino a casa y un clima hermoso. Puede convertirse en una búsqueda adictiva de intentar que la vida entregue algo positivo una y otra vez, mientras que el agradecimiento emana de un núcleo más incondicional.

El agradecimiento es esa efervescencia que aparece cuando estamos tan llenos de gratitud, esa gran plenitud, que nos desborda para encontrar maneras de expresar lo que sentimos en voz alta y en acciones, tales como alabar o servir.

¿De qué manera se relaciona la felicidad con el agradecimiento?

Kristi Nelson

La verdad es que no es la felicidad lo que nos hace agradecidos, sino el agradecimiento lo que nos hace felices. Podemos tener todas las cosas que deberían hacernos felices, y que deseamos que nos hagan felices, pero a menos que nos sintamos agradecidos por lo que tenemos, es probable que nada nos haga verdaderamente felices. La felicidad puede ser susceptible a circunstancias externas, mientras que el agradecimiento es una orientación que podemos mantener de manera más constante.

¿Cómo cultivamos la gratitud como una forma de ser, en lugar de un sentimiento intermitente?

Es un proceso de tres pasos: detenerse, mirar y seguir. Primero, hacemos una pausa para estar presentes; disminuimos la velocidad lo suficiente como para notar todas las cosas por las que podemos estar agradecidos.

En segundo lugar, ampliamos nuestra perspectiva para no dar nada por sentado y reconocemos que la vida es corta e incierta, por lo que estamos agradecidos cada día que despertamos. Este paso también se trata de ser conscientes de nuestros privilegios, empezando por nuestra capacidad de ver, oír, movernos y funcionar. Nos mantiene conscientes, despiertos y alerta.

Tercero, generamos posibilidades. Hay que encontrar maneras de expresar el aprecio o apoyar algo que nos importa participando de una manera activamente agradecida. Incluso cuando sufrimos dificultades, cambiar nuestra conciencia para notar lo que es suficiente, abundante y hermoso que nos permite estar agradecidos. Esto crea un efecto dominó, trayendo más razones para estar agradecido. Es una forma radical de vivir.

¿Qué otras cualidades de la vida buscan las personas hoy en día te dan esperanza?

Me da esperanza cuando la gente busca satisfacción. Paradójicamente, el descontento también me da esperanza, porque cuando la gente reconoce la injusticia y los prejuicios sociales, eso nos empuja a comprometernos, a levantarnos y tomar nota de lo que no está bien y necesita ser cambiado.

El amor también me da esperanza, especialmente cuando los individuos buscan amar más de una manera generosa, inclusiva y compasivamente. Albergo la mayor esperanza de todas cuando veo a la gente construyendo puentes y extendiendo su propia capacidad de amar más allá de su zona de comodidad.

Comuníquese con April Thompson, en Washington, D.C., en AprilWrites.com.

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