Buscando un Santuario

Reduciendo la exposición a la radiación electromagnética en esta era de la tecnología

por Emily Courtney

Los americanos [y puertorriqueños] están apegados a sus aparatos y la industria de la tecnología está muy feliz de ofrecer las últimas innovaciones a los consumidores que claman por la conveniencia, la conexión y la movilidad ilimitada. Mientras tanto, las compañías de telecomunicaciones están ocupadas instalando infraestructura de quinta generación (5G) diseñada para llevar la revolución de las comunicaciones de la nación a un nuevo nivel.

Nos encantan nuestros teléfonos y hogares inteligentes y especialmente la relativamente nueva libertad de cables y enchufes que una vez nos ató a nuestros aparatos electrónicos. Pero la preocupación por el precio que hay que pagar por el aumento de los riesgos para la salud derivados de los campos electromagnéticos (CEM) generados por esos dispositivos, ha aumentado con la proliferación de ondas de radiación silenciosas e invisibles que impregnan todas las facetas de la vida moderna.

“Los problemas principales para la salud incluyen la ruptura del AND [enlaces], fugas en las barreras hematoencefálicas (sangre-cerebro) y la pérdida de calcio de las membranas celulares”, dice Ann Louise Gittleman, de Post Falls, Idaho, autora de Zapped: Why Your Cell Phone Shouldn’t Be Your Alarm Clock y 1,268 Ways to Outsmart the Hazards of Electronic Pollution. 

Los campos electromagnéticos tienen efectos biológicos acumulativos y algunas veces imperceptibles, señala Gittleman —especialmente en el cerebro, el corazón, la piel, los pulmones y el sistema nervioso central. 

La Organización Mundial de la Salud ha clasificado la radiación de radiofrecuencia (RF) un CEM de alta frecuencia asociado con muchos tipos de tecnologías inalámbricas, como un carcinógeno del Grupo 2B. Las torres de radio, televisión, GPS y celulares emiten RF, lo que se ha convertido en el ojo de una tormenta que se acerca a los 5G mientras las compañías se preparan para instalar millones de transmisores en postes de luz y postes de servicios públicos, junto con antenas independientes en todo el país, enviando niveles sin precedentes de EMF a una enorme cantidad de comunidades y vecindarios.

“5G es especialmente dañino ya que los transmisores se colocan cerca de la población a la que sirven”, dice Samuel Milham, M.D., MPH, radicado en Olympia, Washington, epidemiólogo y autor del libro Dirty Electricity: Electrification and the Diseases of Civilization.

Cree un refugio seguro

Con la radiación electromagnética cubriendo la atmósfera de costa a costa, nuestros hogares pueden ofrecer el único santuario de esta forma particular de contaminación, siempre y cuando tomemos algunas medidas de baja tecnología y sentido común para minimizar la exposición de los hogares al riesgo para la salud. 

Busque alguna distancia

Los campos electromagnéticos disminuyen con la distancia, así que cuanto más lejos mejor. Cambie su reloj despertador a uno operado por baterías, no use una manta eléctrica, mueva la cama lejos de los tomacorrientes y mantenga los monitores inalámbricos para bebés a seis pies de distancia de las camas. 

Desenchufarse cada noche

Desactive los ‘routers’ Wi-Fi y retire todos los aparatos y gadgets digitales para que el dormitorio se convierta en un refugio de sanación, dice Gittleman.

Identifique fuentes que pasa por alto 

“Casi todos los hogares en los que entro tienen impresoras con la tecnología inalámbrica encendida, transmitiendo frecuencias en los miles de microvatios por metro cuadrado”, dice la experta en CEM, Risa Suzuki, consultora ambiental certificada en biología de la construcción en Seattle. “Los amplificadores inalámbricos también transmiten constantemente radiofrecuencia”. 

Otras fuentes de CEM en el hogar que se pasan por alto son los medidores inteligentes y los electrodomésticos grandes y pequeños, como las secadoras de pelo, las afeitadoras eléctricas y los teléfonos inalámbricos. 

Cambie los hábitos inalámbricos 

Los teléfonos celulares son prolíficos productores de CEM, así que si la desconexión no es una opción, use un altavoz o auriculares con tubo de aire, similar al estetoscopio de un médico, siempre que sea posible, aconseja Gittleman en Zapped. Nunca lleve el teléfono contra el cuerpo cuando esté encendido. 

Para computadoras y tabletas, cambie a Internet por cable y encienda Wi-Fi sólo cuando sea necesario. Opte por un mouse con cable, un teclado y otros accesorios enchufables. 

Proteja con precaución 

Aunque hay una variedad de productos de protección contra los campos electromagnéticos, los expertos advierten en contra de confiar únicamente en ellos. “Los CEM pueden rebotar y desviarse de las superficies y los materiales tienen un cierto umbral que lo pueden proteger contra ellos”, dice Suzuki. Investigue un poco, haga preguntas y consulte con un experto antes de realizar una compra.

“Es fácil sentirse abrumado cuando se aprende sobre los CEM, y muchas personas se sienten totalmente indefensas”, dice Suzuki. “Pero hay muchas soluciones para reducir su exposición sin tener que deshacerse de todos los dispositivos electrónicos de su casa. Si está dispuesto a tomar medidas, entonces puede tener un impacto positivo en su salud”. 

Emily Courtney es escritora y editora independiente. Comuníquese en EmilyCourtneyWrites@gmail.com.

Hogar saludable, cuerpo saludable que combate los campos electromagnéticos

Modificar el uso de los aparatos electrónicos es solo una pieza del rompecabezas al reducir el impacto en la salud de los CEM. Otros hábitos incluyen: 

Ir hacia lo verde. Algunas plantas que absorben radiación y otros contaminantes del aire interior pueden ser una gran adición para un ambiente hogareño saludable. La planta de hoja de betel, la flor de loto de piedra, la planta araña y los cactus son todas buenas opciones para ayudar a limpiar el aire.

Fortalecer la salud. Un cuerpo fuerte y nutrido provee una mayor protección a muchos de los desafíos de salud, incluido la exposición a los CEM. Ann Louise Gittleman sugiere consumir súperalimentos, minerales y suplementos que fortalezcan la salud, como las alcachofas, arándanos, romero, cúrcuma, melatonina y polvo de proteína de suero y cardo lechoso.

Conexión con la tierra. Conectarse físicamente con la tierra permite la transferencia de electrones al cuerpo, lo que ayuda a neutralizar los radicales libres que se acumulan de la exposición a los CEM. “Salga a la naturaleza lo más posible para descargar las energías”, dice Gittleman. La manera más fácil de practicar la conexión con la tierra es caminar descalzo al aire libre.

Accesorios. Muchos expertos, incluida Gittleman, recomiendan prendas hechas de shungite, un mineraloide negro compuesto casi enteramente de carbón que puede absorber la radiación dañina de los campos electromagnéticos.

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