SUPERANDO LA ADVERSIDAD

Cómo fortalecer tu capacidad de resiliencia

por April Thompson

En algún momento, se estima que un 70 por ciento de las personas que experimentan un evento traumático que les altera la vida, y la mayoría se vuelve más fuerte después de sobrevivirlo, según plantean investigaciones de décadas llevadas a cabo por instituciones líderes como las universidades de Harvard, Yale y la Universidad de Pennsylvania. Ahora podemos prepararnos para los obstáculos y contratiempos inevitables que nos presenta la vida, si desarrollamos destrezas y herramientas de resiliencia.

“Es un mensaje increíblemente esperanzador: podemos atravesar por las cosas más terribles imaginables y aun así llegar a un lugar mejor”, dice David B. Feldman, profesor de psicología y consejería en la Universidad de Santa Clara en California y coautor junto a Lee Daniel Kravetz del libro Supersurvivors: The Surprising Link Between Suffering and Success.

Estos investigadores han encontrado que, según el elástico se estira más allá de sus límites normales, a menudo las personas no vuelven a su vieja forma, pero se estiran y expanden en maneras nuevas. La pareja condujo estudios de casos de supervivientes de experiencias traumáticas extremas que llegaron a hacer cosas audaces. Luego de perder una pierna en un accidente automovilístico, el jugador de baloncesto colegial, Casey Pieretti, se reinventó para ser un exitoso doble de Hollywood.

Según muchos estudios, de 60 a 80 por ciento de las personas crecen de alguna manera luego de un trauma personal, conocido como “crecimiento postraumático”, según Feldman. “Puede ser algo tan sencillo como apreciar cada día más. Puede significar profundizar en las relaciones. Podría resultar en un sentido renovado de espiritualidad. O, podría llevar la vida en una dirección dramáticamente diferente”, dice él.

Ila Eckhoff, ejecutiva financiera en la Ciudad de Nueva York, ha sobrepasado mucho más que su cuota de desafíos: desarrolló perlesía cerebral cuando niña pequeña, soportó 12 cirugías en la infancia, perdió a su madre a los 11 años y hace cuatro años, a su esposo. “Todas las luchas y la pérdidas me han traído hasta aquí, ahora”, dice Eckhoff. “Nadie dijo que la vida era fácil. Tenemos un mayor aprecio por las cosas por la cuales logramos por luchar”.

  Escoger la autodirección en lugar de la autocompasión al enfrentar los desafíos, diferencia a los que prevalecen o prosperan de aquellos que meramente sobreviven, menciona Catherine Morisset, coach de vida radicada en Ottawa, Canadá, quien se especializa en resiliencia. “Es asumir la responsabilidad por su vida y gestionar la manera de cómo quiere vivirla. Todos tenemos opciones, incluso frente a las dificultades”, dice ella.

Dominando una perspectiva óptima

“Los desafíos no nos definen, pero sí, como respondemos”, señala Doug Hensch, coach ejecutivo y autor de Positively Resilient: 5½ Secrets to Beat Stress, Overcome Obstacles, and Defeat Anxiety. Hensch atestigua que tener una mentalidad de expansión es vital, concentrándose en las fortalezas sin descuidar las áreas que necesitan mejoras.

Mantener una perspectiva equilibrada que sea realista, pero positiva, le permite a las persona salir de un trauma. Para los sobrevivientes, ser pragmáticos le sirve mucho mejor que un falso sentido de optimismo acerca de las malas situaciones, encontró Feldman. Dice, “Se lamentaron por las pérdidas, pero pensaron de forma realista sobre qué hacer luego”.

“El optimismo, en el mejor sentido, es enfocarse en lo positivo sin negar lo negativo, mientras se concentra sobre lo que está bajo su control”, observa Hensch.

Martin Seligman, conocido como el “padre de la psicología positiva”, encontró que cuando las personas toman los contratiempos de forma personal, viéndolos como permanentes, penetrantes y personales, desarrollan un sentido de impotencia que los inhibe de alcanzar la felicidad y progresar.  “Es importante no ‘catastrofizar’ o generalizar una falla y extenderla a otras áreas de la vida”, dice el Dr. Steven M. Southwick, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale cuya meta de investigación es el trastorno de estrés postraumático y la resiliencia.

Haciendo conexiones afectuosas

Las redes sociales son fundamentales frente los desafíos, concuerdan los expertos en resiliencia. “Cuando nos sentimos agraviados o inseguros, es natural que nos retiremos cuando deberíamos hacer lo opuesto”, dice Feldman. “Tampoco es la cantidad de amigos que tiene lo que importa, o incluso cuánto tiempo pasa con ellos. Todo lo que necesitas es al menos una persona con la que puedas contar”.

“Estamos hechos para estar conectados con otros; esto tiene un impacto significativo en regular el estrés”, dice Southwick, coautor del libro Resilience: The Science of Mastering Life’s Greatest Challenges, de West Haven, Connecticut. En las últimas dos décadas, Southwick y sus colegas han estudiado tres grupos que han pasado por acontecimientos desgarradores como: exprisioneros de guerra en Vietnam, instructores de Fuerzas Especiales y civiles. Descubrieron que las personas que se recuperaban y salían más fortalecidos, a menudo, compartían atributos comunes, incluido adoptar una perspectiva espiritual y una red social.

En 2013, Damon Redd, de Boulder, Colorado, despertó para encontrarse ante una severa inundación, con su casa y su negocio enterrado bajo cinco pies de lodo y agua que casi terminan con su negocio de ropa, Kind Design, de la noche a la mañana. “Es lo más difícil que he vivido, perder todo lo que había construido. También me dio una nueva perspectiva sobre lo que es importante. Me hizo consciente de que uno puede remplazar las cosas físicas, pero no puede remplazar los recuerdos. Quedé asombrado con todo el apoyo que recibí”.

Redd terminó retribuyendo la bondad. “Limpiamos y reparamos 1,500 pares de guantes de nuestro inventario que se dañaron ese día y los donamos a equipos de búsqueda y rescate, y a patrullas de esquís. Mientras más bien hagas, más bien harán otras personas”, afirma Redd.

El altruismo y poseer un código moral son otras características comunes de las personas con resiliencia, según Southwick. Tener un propósito es un gran indicador de si una persona estará a la altura de las circunstancias. “Puedes soportar cualquier cosa si tienes una misión o crees que lo que haces tiene sentido. Te da una gran fortaleza”, dice él.

En 2016, Bobbi Huffman perdió a su esposo, quien había sido su gran amor desde la escuela. Su esposo se suicidó pocos días antes del Día de San Valentín. Cuando comenzó a procesar la tragedia, vio que tenía dos alternativas por delante: “Caer en una depresión profunda y darse por vencida o concentrarse en el amor profundo por los demás, ir a terapia y hacer la diferencia al inspirar, alentar y ayudar a los demás”, dice Huffman.

Luego eligió pedir ayuda profesional e inscribirse en la caminata de 16 millas ‘Overnight Walk for Suicide Prevention’, en la Ciudad de Nueva York. “Ponerme en la mejor forma posible a mis 50 años se convirtió en mi pasión. Mientras caminaba en la noche reflexioné sobre las memorias hermosas de nuestra relación de pareja. Fue una experiencia increíble y sanadora”, reflexiona Huffman.

El perdón —ya sea para otros o para nosotros mismos— es otra clave para ayudarnos a seguir adelante, informa Feldman. “A menudo, las personas se quedan estancadas en la culpa, pero el resentimiento mantiene a las personas encadenadas al pasado. Un gran cuerpo de investigación indica que si una persona está dispuesta a perdonar esto puede conducir a mejores resultados de salud”.

Fortaleciendo el músculo de la resiliencia

Los expertos señalan que no existe una fórmula perfecta o un rasgo único para construir la resiliencia, y ninguno que podamos desarrollar. Aprender una destreza como la atención plena es un buen lugar para comenzar.

“Las personas resilientes no tratan de evitar el estrés, pero aprenden a cómo manejarlo y dominarlo”, dice Southwick. “La meditación de conciencia plena requiere práctica, pero a través de ella puede aprender a manejar las emociones y relajar el sistema nervioso”.

Eckhoff practica la técnica de atención plena varias veces al día, con un minuto de meditación de gratitud. “Tengo cinco cosas por las que estoy muy agradecida. Cierro mis ojos, hago una respiración profunda y las digo. Me enfoca, reduce el estrés y me recuerda lo afortunada que soy”, dice ella.

Morisset sugiere hacer cambios graduales para fortalecer nuestro músculo de resiliencia. “El éxito construye el éxito y el fracaso genera fallas, así que haga algo que sabe puede lograr y parta de ahí”, aconseja.

Según Hensch, escribir también puede ser una buena herramienta para adaptarse y hacerle frente a las situaciones. “Solo escriba sobre sus emociones. Es increíble lo mucho que puede aprender sobre usted mismo y lo tranquilizante que puede ser”.

Los buenos momentos son los mejores para comenzar el “entrenamiento de resiliencia”, dice Hensch. “Busqué un terapeuta una vez me terminé con mi divorcio y estaba saliendo con alguien y mi negocio estaba despegando. Fue precisamente porque sabía que algo más podría suceder y quería estar mejor preparado para ello”, recuerda él.

Aplicar un pensamiento afirmativo ayuda cuando algo lo toma por sorpresa, ya que no se espera que podamos manejar las cosas a perfección. “No hay nada malo en solo mantenernos a flote cuando estamos en el medio de un trauma o una adversidad. Una clave para la felicidad en la vida es simplemente manejar las expectativas. A veces está bien estar ansiosos, tristes y preocupados, de hecho, es saludable”, dice Hensch.

Las adversidades son solo eso: dificultades. Sin embargo, con el tiempo y la experiencia, las personas resilientes aprenden a confiar en sus capacidades y habilidades para superarlas, pequeñas o grandes. “La resiliencia no se trata de cómo recuperarse de un solo evento traumático, es sobre cómo responde todos los días a los desafíos que presenta la vida”, ha aprendido Eckoff. “El uso repetitivo de este ‘músculo’ desarrolla fortaleza y le permite hacer más y, algunas veces, lo imposible”.

Comuníquese con April Thompson, en Washington, D.C., a través de AprilWrites.com.

 

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