El Privilegio de Ser Mujer

por Maya valle

Ser mujer es un privilegio, sin embargo, hablar de nosotras implica una gran responsabilidad ya que no quiero hacerlo desde un punto de vista esotérico ni rebuscado, sino desde lo simple y cotidiano que es donde he encontrado mis grandes lecciones y mis mayores retos.  Cada día son más la mujeres que ocupan puestos importantes alrededor del mundo. Mujeres presidentas de sus países. Mujeres en los deportes, astronautas, expertas en física cuántica, médicos, ingenieras, juezas. Se me hace difícil pensar en algo imposible de realizar por una mujer.

Existen muchos libros y programas que nos enseñan a vestir, a comunicarnos, a actuar de determinada manera,  pero…muy pocos nos dicen cómo sobrevivir emocionalmente.  Afortunadamente hay muchas mujeres que pavimentaron el camino y hoy comparten sus experiencias de cómo lo lograron.  Mujeres que experimentaron los mismos obstáculos que tú y que yo, durante el proceso de balancear sus vidas personales y profesionales. Mujeres que nos inspiran a abrazar el momento, la oportunidad y el espíritu, a través del balance que respalda cada reto en particular.  Cierra tus ojos por un instante y piensa en alguna mujer a quien quisieras emular.  ¿Sabes qué? Ella no tiene nada que ni tú ni yo tengamos.  Todas tenemos el derecho de vivir una vida plena y realizada.  De las cientos de  mujeres que más admiro puedo mencionarte a mi abuela Provi,  Felisa Rincón de Gautier, Maya Angelou, Eleanor Roosevelt, Indira Gandhi, Laura Esquivel  y  muchas, muchas más. Especialmente aquella cuyo nombre no resalta en los periódicos pero que cría los hijos que otra abandonó con sus brazos siempre abiertos y una amorosa sonrisa que engalana su rostro curtido por el sol.

A través de mi vida he aprendido que lo que separa a una mujer común y corriente de una extraordinaria, es su creencia de que es común y corriente.  Muchas veces nos envolvemos tanto en las exigencias del diario vivir, que olvidamos sacar el tiempo para asegurarnos que el sueño que estamos viviendo es nuestro sueño.  Estamos tan ocupadas complaciendo y llenando las expectativas de otras personas que nos olvidamos de satisfacer nuestras propias necesidades.  Cuando nos enfocamos solamente en nuestra familia y/o nuestro trabajo en vez de sacar el tiempo y el espacio necesario para encontrar lo que realmente nos satisface profundamente, nos limitamos muchísimo.  Pensamos que ya lo hemos conseguido todo.  Sin embargo, muchas mujeres han trascendido esos límites probándose a si mismas y al mundo cuántas posibilidades existen en realidad.

La vida me ha enseñado que no tengo que ser la presidenta de una gran corporación, ni vivir en una mansión, ni tener un automóvil de lujo, ni estar casada con Don Fulano para sentirme orgullosa y feliz de la mujer que soy.  También he aprendido que lo que soy no se lo tengo que probar a nadie.  Lo que más me ha resultado es trabajar mi propio plan sin permitir que influencias o personas externas controlen cómo decido vivir mi vida.  Recuerdo, hace algunos años,  haber leído en un libro: “Si deseas hacer algo diferente con tu vida, hazlo.  Apodérate de tu momento, enfócate en lo que quieres y cómo lo vas a realizar y haz de eso el sueño de tu vida.  Llénalo de pasión y energía y actúa.  Escucha esa voz dentro de ti que te dice cuando algo no está funcionando, cuando te estás saboteando, o cuando sientes que por ahí no es.”

De las cosas que más valoro haber aprendido en el recorrido por mi vida es que la mayoría de las veces no puedo controlar lo que sucede a mi alrededor, pero siempre tengo la opción de decidir cómo voy a reaccionar al evento.  Se me hizo muy difícil darme permiso para tener éxito, para fracasar, para intentarlo o para vivir a mi manera,  asumiendo siempre mi responsabilidad personal.  Se me hizo muy difícil dejar de compararme con las demás o tratar de impresionar a otras.  Con el tiempo y los cantazos aprendí que soy una mujer hermosa por dentro y por fuera. Hoy por hoy, sé que la verdadera belleza radica en reconocer el extraordinario ser humano que soy. He sido una luchadora incansable junto a muchas mujeres como tú que estamos aprendiendo una nueva manera de apoyarnos, de sentirnos fuertes y de tomar aliento para afrontar nuevamente el mundo competitivo en que vivimos.

No quiero cerrar este artículo sin mencionar todas las metas que hemos logrado en posiciones que antes estaban destinadas únicamente para los hombres.  Alcanzarlas ha sido un reto, pero más reto ha sido lograr lo que los hombres han logrado por siglos, pero sin imitarlos.  Tenemos que crear nuestro propio modelo sin pretender ser como los varones, ya que ello nos llevaría a cometer los mismos errores.

¡GRACIAS DIOS POR EL PRIVILEGIO DE HABER NACIDO MUJER!

Maya Valle es reconocida por sus ejecutorias en el campo radial y televisivo.  Coach, conferenciante y columnista.   Para conferencias y talleres llamar a Ana al (787)214-0024.

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